martes, 22 de diciembre de 2009

El Diario de Clara cap. 16 y maaaasshhh

DE VACACIONES!!! ^^
Y weno, el último día repartimos los regalos del amigo invisible... y a que no sabeis lo que me tocó?¿?¿


Una mega-zapatilla-de-dos-pies!! os explico cómo es: sabéis las típicas zapatillas de animalitos shuper blanditas?¿ pues así pero a lo grande!! és tan blandito como un peluche y es shuper shuper shuaave! y sirve, por ejemplo, para cuando estas en el ordenador y tienes frío, metes allí los pies y se te quedan calenthithos en un pix-pax! *0* (lo estoy usando ahora mismo jeje) me encanta!! creo que ha sido el mejor de los regalos de la clase :D Además venía con una pajita morada enroscada con un cerdito como complemento XD

Y que mas... hace una semana tuve un concierto de canto y todos me aplaudieron, y un alumno de canto que se llama Mario (que canta DE MIEDO!) me felicitó y me dió consejos... pero hoy escuché la grabación que hizo mi madre y DIOS! QUE HORROR! yo no sabía que mi voz sonaba así... T__T es muy diferente de como me la escucho mientras canto (eso le pasa a todo el mundo) pero supongo que es cuestión de acostumbrarse. Aunque mi padre dice que sonaba bien u.u


Y por último antes del capitulo.... mi lista de Navidad:

  • CD Justin Bieber-My World
  • CD Demi Lovato-Here we go again
  • CD Miley Cyrus-The time of our lives

  • Ropa: una chaqueta morada (me encanta *o*), un jersey de pico "azul ultramarino", un jersey de pico con rombos grises y rosas y unas botas negras.
  • Una tableta gràfica (una tabla que conectas al ordenador sobre la cual dibujas con un bolígrafo especial)
  • El Kingdom Hearts III (aunque creo que no ha salido todavía TT__TT)

Y eso es todo (suficiente, ¿no?). Allá va el capi:



El Diario de Clara



Se me disparó el corazón. Había vuelto... Por mi culpa. Entonces tuve la necesidad de levantarme y gritar:

- ¡Pare el autobús!

-¿Que?

- ¡Párelo!

- ¿Estas loca?

- ¡Por favor!

El conductor abrió las puertas y salí corriendo. Ya no había marcha atras. Lo único que podía hacer era ir a la casa y encontrarle... ¿pero como? no tenía coche, ni siquiera una bici, y tardaría demasiado esperando a un autobús. No tenía más remedio que ir corriendo. Me abroché la chaqueta y arranqué a correr tan rápido como pude. Hacía frío y a penas veía donde pisaba. Las calles estaban húmedas, y el aire que salía de mi boca se convertía en vapor al mantener contacto con el exterior. Cada respiro que daba me dolía en el pecho, la boca me sabía a sangre y no podía parar de toser. Entonces ví una luz que se acercaba a mi. No, eran dos luces. Cuando estuvo lo suficientemente cerca descubrí que se trataba de un taxi. Entonces gasté todas mis fuerzas en hacer señales para captar la atención del conductor. El taxi se paró en frente mio. Entonces me acerqué y el taxista bajó la ventanilla.

- ¿Hola, por favor puede llevarme a un sitio?- le pregunté con voz amable.

- Si claro.- me respondió en seguida. Subí al coche y me preguntó.

- Y bien, ¿donde vives?

- Oh no, no necessito que me lleve a casa. ¿Conoce la casa abandonada que hay dos manzanas más allá del parque lúdico?

- ¿Insinuas que quieres que te lleve a la casa supuestamente encantada?

- Si, por favor. Es urgente.

- Como quieras...- dijo mientras arrancaba.- Y dime... ¿que hace una chica como tu vagueando por las calles a estas horas? Y para que quieres ir a esa casa?

- Es una larga historia...- dije con un suspiro.

- Mira, yo no creo en esas leyendas misteriosas... pero lo que se es que esa casa es peligrosa. Podría ser el escondite perfecto para una panda de ladrones o criminales.

- Lo se, pero créame, necesito volver a esa casa.- dije tosiendo.

- ¿Volver? es que acaso ya has estado?

- Ya le he dicho que es una larga historia.

Él suspiró. Pasamos un rato en silencio, hasta que llegamos a la casa. Me desabroché el cinturón y baje rápidamente del coche. Miré en mi bolsillo y cogí unas pocas monedas que tenía.

- Lo siento, es todo lo que tengo.- me disculpé y me fui corriendo. Corrí hasta la verja que, por casualidad estaba abierta cruzé el jardín y me paré delante de la puerta. Intenté abrir pero no pude. "Otra vez encallada..." pensé.

- ¡Javi! ¡Javi!- grité. Quizas así me oiría des del interior de la casa. - ¡Javi! Soy yo, Clara! - cada vez que intentaba gritar me dolía el pecho.

Nada. Entonces, la puerta se abrió sola, igual que la verja aquella tarde. Era como si me invitáse a entrar, como si el aire me aspirara a su interior. Entré corriendo y grité de nuevo, pero no escuché respuesta. "A lo mejor está en la habitación de Mary..." pensé. Subí lo más rápido que pude, sin ver nada y estuve a punto de caereme un par de veces. Comencé a notar ese corriente de aire frío. Llegué a la habitación y abrí la puerta, pero lo que vi no era ni mucho menos lo que me esperaba. Una figura rígida estaba sentada en el borde de la cama.

- Pero que...

- ¿Sorprendida?

- Que.... ¿que haces aquí?- pregunté nerviosa.

- No, la pregunta sería: ¿Que haces TÚ aquí? - me dijo mientras se acercaba a mí.

- ¿Que...?

- Por si no lo sabías, esta... es mi casa.

- ¿Que? tu casa? no digas tonterías, Roma. Esta broma no tiene gracia... - dije entre tos.

- Será por que no es una broma... y deja ya de repetir QUE, me pones nerviosa.

- No se por que estás aquí, pero yo he venido por Javi.

- ¿Javi? Ah, si... se me olvidaba. Él no está aquí.

- Q... ¿Y tu que sabes?

- Más de lo que crees. Para empezar, fuí yo la que te envié el mensaje.

- Fuiste.... ¿fuiste tú?- tosí.

- ¡Exacto! haciendote pensar que tu amorcito había vuelto a la casa para recuperar la muñequita por ti... pero como puedes ver, él no está aquí. Probablemente estará en casa tan contento viendo la tele, sin preocupaciones ni remordimientos, mientras tú sufres las conseqüencias.

- Eso no es cierto... y él no es mi amorcito. - dije tosiendo de nuevo.

- ¡Claro que lo es! hasta yo lo sé mejor que tú. Que lástima... que no vaya a volverte a ver.

- Por que dices eso...

- Mira, tú y tus amiguitos habéis venido y entrado en mi casa, habéis irrumpido la paz que había en ella como si nada. Pero tú... tú además de eso, te has intentado apropiar de MI muñeca.

- ¡Mientes! Esa muñeca es mía!- le grité. - Además tu también has entrado en la casa. ¡Es que ni siquiera esta casa es tuya!

- Te equivocas... Roma ha entrado en la casa e igual que tu lo harás, ella ya ha sufrido las conseqüencias.

- ¡Pero Roma eres tú!

- ¡No, Roma está muerta! ahora soy yo la que controla su cuerpo...

- Que Roma esta... muerta? - volví a toser.

- Bien, no del todo aún, pero pronto va a estarlo...

- Eres... ¡eres despreciable!

- Gracias, pero no me gustan los cumplidos. Y ahora basta de cháchara... y pasemos a la acción.- dijo mientras se me acercaba más aún. Levaba algo en la mano... era un cuchillo

- Que... que piensas hacer con eso...

- No lo sé... tú que crees?- me apuntó con el cuchillo

- Estás loca...- dije mientras tosía.

- Si, eso es lo que dicen.- me sonrió maliciosamente. Comencé a temblar. ¿Podría ser ese el fin de mi vida? era demasiado irreal... Ella sostenía el cuchillo fuertemente, hasta que se abalanzó seobre mí y sentí un dolor muy fuerte en el pecho. Entonces todo se volvió oscuro y mi mundo se desvaneció.

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Weeeeenno posh aquí el capi! espero que os haya gustado! :D

FELIZ NAVIDAD PRÓSPERO AÑO Y FELICIDAD!!! (I wanna wish you a merry X-mas, I wanna wish you a merry X-mas... XD)

Y para terminar, el primer dibujo que hice con mi tableta gráfica! y mas! (los dibujitos están al final de todo de la página :D)

viernes, 11 de diciembre de 2009

El Diario de Clara cap.15

Antes de que empiece el capítulo, quiero pedrios perdón, otra vez porque ya hace otras 3 semanas que no escribo... T.T pero es que han sido las últimas 3 semanas de trimestre= exámenes. Pero ya se acabó! sólo faltan el lunes y el martes de colegio, y además es sólo hasta la 1 del mediodía :D Y el lunes vamos a un museo de historia, creo! (eso significa no hacer nada ;)) y el martes celebramos el "amigo invisible" ^O^

Para las que no sepan lo que es, es una "celebración" en la que se hace un sorteo y a cada uno le toca un compañero de su clase, aleatoriamente y le debe comprar un regalo (antes debías hacerlo tú mismo). Y bien, a mi me ha tocado un chico de mi clase que se llama Pau, así que esta tarde he ido a los chinos yme he pasado una hora buscando alguna chorrada que pudiera gustarle, pero al final no he visto nada. Mi madre y yo estabamos por irnos y se me ocurrió:
- Espera,vamos a la casa de las chuches (una tienda de chucherías, como habréis adivinado XD) a comprar una piruleta para el regalo. Así nos aseguramos de que almenos eso si que le gustará.
- De acuerdo, pero ràpido.
Entonces nos dirigimos hacia la tienda y en el escaparate encontré el regalo: un marco de fotos de Homer Simpson abrazado a una mega-cerveza XD ( es que en esa tienda además de chuches, también tinen cosas como fundas de móvil, estuches, mochilas, bolis, etc.) Y mientras estamos mi madre y yo mirando... ADIVINAD QUIEN ESTABA DENTRO DE LA TIENDA!!!

JAN
Por quee!! ahora que lo había olvidado... T.T al verlo no pude creerlo, y me puse nerviosa o////O Él estaba con unos amigos, y yo... con mi madre. Mi plan era quedarme fuera y esperar a que se marchase, pero al final tuve que entrar. Entonces pensé "¿que más da si me ve con mi madre? a caso hay algo malo en ello? total, no voy a hablar con él nunca... ¬¬' "
Así que entré y, apesar de lo que acababa de pensar, intenté esquivar su mirada y que él no me viera. Pero al final, mientras nos envolvían el regalo él y sus amigos estaban detrás nuestro haciendo cola, por lo que es impossible que no me viera, así que supongo que no me reconoció, o bien no se molestó en saludarme ¬¬ A lomejor es porqué estoy muy canviada *0* (tengo esa esperanza XD) aunque des de el final del curso pasado hasta ahora no puedo haber canviado tanto. El tampoco ha cambiado. Tiene la misma cara, el mismo pelo y no ha crecido, incluso me parece más bajo que la última vez que lo vi (¿sera por que yo he crecido? no creo que él haya encojido.... haha) Ah si, y llevaba muletas o_O? que le habrá pasado... espero que nada grave.
Bueno, ahora si, allá va el capítulo:


El Diario de Clara
Quizás me había pasado... pero debíamos hacer algo rápido.
- Está bien, salgamos de aquí. - dijo Javi. Me miró y luego nos miró a todos.
- Si es por mi, no hace falta, de verdad... no es tan grave.- dijo Roma reteniendo las lágrimas.
- No digas tonerías... necesitas atención médica.- le advirtió Diego.
Nos levantamos y fuimos hasta la puerta. Javi intentó abrirla, pero no lo consiguió.
- No, otra vez no... está cerrada.
- ¿Estás seguro?- pregunté.
- Si -contestó duramente.
- Entonces... ¿estamos atrapados? - Roma se preocupó.
- ¡No si yo logro abrir!- exclamó Dani.
- ¿Y cómo vas a hacer eso?- se extrañó Diego.
- Con esto. - acercó su mano a la luz de la linterna.
- ¿Un clip deformado? eso es de las pelis...
- Verás lo que hace tu hermano mayor con un clip deformado.- Se hacercó al pomo de la puerta e
introdujo el clip en el cerrojo. Comenzó a hacer unos precisos movimientos con él y dijo:
- Prueba ahora.
Entonces fué Diego el que cogió el pomo y empujó, pero no funcionó.
- ¿Lo ves?
-Esperad. - dijo Javi. - apartaos.- Entonces todos nos apartamos de la puerta. Javi se acercó y le pegó una fuerte patada. La puerta se abrió de un golpe.
- Estas puertas viejas... a veces se encallan.
- ¿Pero quien nos ha encerrado antes?- pregunté.
- Eso no importa ahora,... salgamos de aquí.
Al salir notamos un importante cambio de temperatura. Hacía mucho frío, se había levantado el viento y el cielo estaba lleno de nubes. Corrimos todos juntos hacia la parada de bus más próxima
y allí, cada uno esperó para cojer su autobús.
- Será mejor que yo me vaya a casa sola, sólo estoy a unas quantas manzanas de aquí.- dijo
Roma.
- ¿seguro? tienes la herida en la mano y...-dije.
- No, tranquila... la herida no me duele tanto como para no poder caminar.- me sonrió.
- Está bien...
- Yo la acompaño.- se ofreció Diego.
- Oh entonces perfecto, te irá bien un poco de compañía durante el camino.- dije.
- No gracias, no hace falta...- dijo ella.
- En serio, a mi no me importa, puedo ir a casa caminando, no está tan lejos.
- He dicho que no.
- ¿Pero, por qué? ya te he dicho que a mí no me importa.
- No es eso... es que no quiero que me acompañes.- dijo fríamente. Al cabo de unos segundos, se marchó. A todos nos parció rara su reacción, pero Diego estaba especialmente afectado. Entonces llegó el autobús de Dani y de Diego, y también el de Javi. En arrancar el autobús me despidieron con la mano, excepto Javi, que simplemente se me quedó mirando... Poco después llegó mi autobús, casi vacío. Me senté en el fondo y contemplé, las calles oscuras y la gente que paseaba en ellas, mientras tanto pensaba en aquellas casi dos horas que pasamos en la casa... Esa luz extraña y lo de la muñeca. Era todo tan... irreal. Por un segundo creí que todavía estaba en la cama, por la mañana, y que todo había sido un sueño, o una pesadilla... pero no, sólo estaba cansada. Miré al assiento de al lado y me pareció ver a mi muñeca. Parpadeé y ya no estaba. De repente me encontraba agotada, como si llevara un gran peso encima, los ojos se me cerraban
solos.
Entonces vino a mi mente un nuevo pensamiento: Javi. Pensé en la discusión de la habitación de la muñeca, en mis respuestas ante su comportamiento y en esa frase ten dura que le lancé en el último momento. "Todo esto es culpa túya"
Ahora me sentía mal... dije algo que no debía haber dicho jamás. El timbre de mi móvil interrumpió mis pensamientos.
- ¿Si?
- Hola cariño.
- Ah, eres tú mamá. Tranquila, estoy en el bus de camino a casa.- me anticipé.
- Que bien. ¿Y que tal te ha ido "la tarde en la casaa encantaadaa"?
- Ahora mismo no tengo muchas ganas de hablar de eso... estoy cansada.
- Oh, de acuerdo... En cuanto llegues a casa cenaremos. No vengas muy tarde.
- No te preocupes.
- Oh, y abrigate al salir del autobús, hace frío.
- Que si...
- Vale cariño, un beso.
- Adiós.- colgué.
Continué con mis pensamientos, pero al cabo de un rato el timbre de mi móvil volvió a interrumpirlos. Seguro que era la pesada de mi madre otra vez. No contesté. Al cabo de unos
segundos recibí un mensaje. Abrí mi móvil y lo leí.

He estado pensando y tienes razón,
todo esto ha sido culpa mía.
Voy a volver y a descubrir la verdad.
Todo esto me tiene intrigado, inculido
lo de tu muñeca. Por favor, no vengas.

Era de Javi. Al leerlo se me disparó el corazón.
******************************************************
Siento dejaros con la intriga, además el capítulo no es ni muy largo ni muy emocionante... pero PROMETO escribir pronto!! por que en estas vacaciones tendré tiempo de sobras (a no ser que me pongan muchos deberes :S)
Chaoo!! comentad muxoooo


viernes, 6 de noviembre de 2009

Cap. 14 El Diario de Clara

Hola... ya se que vais a querer matarme! *se esconde detrás del ordenador*
he estado unas 3 semanas sin escribir nada de nada y casi sin comentar... pero me sentía un poco "esclavizada" al ordenador y sobretodo al blog así que decidí no actualizar hasta que me diera la gana xD era lo mejor... sino, terminaría odiando el blog o_O advierto que la próxima entrada no será de El Diario de Clara sinó que voy a explicaros todo lo que me ha pasado durante este tiempo (el túnel del terror, port aventura, exámenes, sentimientos, curiosidades... etc. muchas cosas!) aquí os dejo el capi que llevaba empezado des de hace 3 semanas y que se supone que era para Halloween ^^' pero weno, mejor tarde que nunca, no?:



El Diario de Clara


A Javi se le había ido la olla, totalmente. Pero en fin, aquel día a las 18:30 estábamos todos a pocos metros delante de aquella casa... Tan sólo el hecho de estar allí me daba escalofríos.
- Bien, ya estamos todos.-dijo Javi.
- No se que es lo que pretendes... - dije.
- Muy sencillo. Mi intención es entrar en la casa, y explorarla. Entrar en todas y cada una de las habitaciones, incluido el jardín. Y luego provar que la leyenda no es cierta.
- Definitivamente, te has vuelto loco... además, ¿cómo piensas provar eso?
- Pues invocando al espíritu de Mary.
- ¡¿Que?! no, no no... yo NO PIENSO entrar allí. -dije.
- Me cuesta admitirlo, pero yo estoy con ella... -dijo Dani.
- Y yo.- dijo Diego.
- Yo... yo voy a entrar.- dijo Roma.
- ¿A ti no te da miedo?- le pregunté.
- Si, pero quiero averiguar si la leyenda es cierta o no.
- Así me gusta.- dijo Javi. - ¿Y bien...?- nos miró.
- ¡Vale! -exclamé irritada-pero que conste que lo hago por la nota del trabajo...
- Está bien...- De acuerdo- dijeron Dani y Diego a la vez. Nos encaminamos hacia la casa y nos paramos en frente de la verja oxidada por el tiempo. Javi la agarró e intento abrirla estirando y empujando, pero no lo consiguió.
- Mierda, está cerrada.
- Que pena... creo que deberíamos de irnos a casa.- dije mientras daba la vuelta.
- No, espera...- me dijo Javi - seguro que hay alguna manera de abrirla...
- Tiene un candado. - le indiqué.- no vas a conseguirlo a no ser que tengas la llave.
Entonces, las puertas de la verja se abrieron hacia dentro como por arte de magia haciendo un chirriido estremecedor.
- Que... ¿cómo se ha abierto?- preguntó Roma.
- Probablemente el viento...- me autotranquilicé.
- ¿Como va a haber sido el viento? si ni siquiera yo podía.- dijo Javi.
- Será porqué te falta fuerza...- le dije mientras entrabamos en el jardín. Estaba algo mosqueada con él por todo ese lío de la casa y del trabajo. Vimos que el suelo estaba lleno de hojas secas, y todos los árboles que habían estaban muertos hacía tiempo. El jardín daba la vuelta a la casa, pero antes de explorarlo, nos acercamos a la puerta de entrada. Javi cogió el pomo y llamó.
- ¿Para qué llamas? no hay nadie.- dijo Dani.
- Quien sabe... a lo mejor el espíritu de Mary es simpático y nos invita a pasar.- dijo Javi mientras abría la gran puerta. Puse los ojos en blanco y suspiré: "Que tontería..." . Intenté divisar algo des de fuera, alguna figura... pero era imposible, el interior de la casa estaba completamente oscuro.
- Vamos a entrar...- dijo Javi mientras se sacaba una linterna del bolsillo.
- ¿Te has traido una linterna?- preguntó Diego.
- Claro, ¿que clase de casa encantada tiene las luces encendidas?- que actuara de esa manera, como si no pasara nada, me ponía de los nervios, pero al menos llevaba linterna... dio unos pasos hacia delante y nosotros lo seguimos, sin separarnos. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, la puerta se había cerrado tras nosotros.
- Típico...- dijo Javi.
- Creo que deberíamos comprobar que no haya ningún interruptor por aquí...- dijo Dani.
- Esta casa es del 1860, dudo que haya interruptores... las lámparas probablemente sean de gas.- respondió Diego.
-"Dijo el sabelotodo"- añadió Dani.
- De todas maneras, seguro que hace años que cortaron el gas... -dije.
- Por suerte para vosotros, aquí estoy yo , tan previsor como siempre, con una linterna.- dijo Javi con tono orgulloso.
- Yo no lo llamaría suerte...- dije. Entonces Javi intentó localizar el botón de "ON" en su linterna mientras Dani preguntó:
- Diego...
- ¿Qué?- preguntó molesto.
- ¿Las luces de gas se encienden solas?
- Eh... no. Creía que eras un poco más inteligente. ¿A qué viene eso ahora?
- ¿Y producen una luz azulada?
- No, amarillenta...
- ¿Y se mueven?
- No... parece mentira que seas el hermano mayor, ¿que pasa?
- Y... ¿e-eso que es?- entonces todos, incluido Javi, levantamos la mirada para intentar localizar "eso" que había llamado la atención a Dani. Vi como una luz clara y azulada se acercaba a nosotros a través de lo que parecía un pasillo.
-¡Ah! que... que es eso!- exclamó Roma.
-No... no parece una lámpara de gas...- dijo Diego sorprendido y asustado.
- ¡Bien!- exclamó Javi al conseguir encender la linterna. Entonces enfocó a aquella extraña luz.- No se ve nada- dijo. Al apartar la linterna la luz azul ya no estaba. Nos quedamos en silencio por unos segundos.
- ¿Qu-que... que creéis que era?- preguntó Roma.
- Emm... ¿una luciérnaga?- sugirió Dani.
- No lo sé, ¡pero esto se está poniendo interesante!- exclamó Javi eufórico.
- ¿Y ahora que?- pregunté.
- Nos dividiremos.-por dentro, estaba totalmente en contra de eso, pero me callé y preferí dejarle hablar.- Dani, Diego y Roma, vosotros...- volvió a encender la linterna y registró la casa.- vosotros exploraréis este piso y Clara y yo subiremos y exploraremos el segundo piso. Luego, quedaremos aquí, en el vestíbulo, a las...- miró la hora en su móvil- a las 19:15 para ver como va todo y entonces, exploraremos el jardín.
- ¿Para que queremos explorar el jardín?- preguntó Dani. Roma se avanzó y le respondió:
- Por que es donde está enterrada Mary, ¿recuerdas?
Así pues, nos separamos y Javi y yo comenzamos a subir las viejas escaleras de madera con la linterna enfocando el suelo. Ninguno decía nada. Al llegar al piso de arriba noté una brisa, un corriente de aire frío repentino.
- ¿No notas cómo si hubiera alguna ventana abierta?- me preguntó Javi.
- Si.- respondí. Entonces comenzamos a escuchar portazos.
- ¿De dónde vienen?
- Probablemente del mismo sitio que el corriente.- me respondió.- Vamos a comprovarlo.
caminamos a través de un pasillo que, más que un pasillo, parecía un laberinto, guiados por el corriente de aire. Llegamos hasta unas escaleras que conducían a una sola puerta, la qual se abría y se cerraba por la fuerza del viento. Javi delante con la linterna y yo detrás suyo, cerca pero sin agarrarme a él. Entonces abrió la puerta y vimos una habitación antigua y algo más iluminada que las demás, ya que en vez de haber una ventana, en la pared había un gran hueco por donde entraba la luz de la luna el viento, el polvo y las hojas secas que inundaban el suelo. Javi enfocó las diferentes zonas y muebles de la habitación. Había un escritorio, un armario, un estante lleno de cacharros antiguos, una cómoda y una cama, todo cubierto de polvo.
- Esta debió de ser la habitación de Mary... - dijo Javi.
- Es increíble que sigan aquí todos estos trastos..., si no fuera for el polvo y las hojas, parecería que aquí sigue viviendo alguien.- me acerqué a la cama. - ¡No puede ser!- excalmé.
- ¿Que? ¿que pasa?
Me costó reaccionar.
- Es... es mía.
- Co.. ¿como dices?
- Que es mía... la muñeca, es la que se me cayó al otro lado de la valla del jardín mientras jugaba con mi prima cuando era pequeña... es la misma, y está intacta...
- ¿E-estas segura de que es la misma?
- Si, estoy segura.
- No, eso es imposible... con la cantidad de polvo y hojas que entran en esta habitación, si fuera tu muñeca no estaría intacta... además, ¿cómo va a haber pasado de el jardín hasta esta habitación?
- No lo sé... pero de lo que estoy segura es de que ésta es mi muñeca.
- Si, venga... como si las muñecas caminaran. Por favor, Clara, se realista...
- ¡Oh! ¡así que ahora soy yo la que debe ser realista! parece mentira...- exclamé enfadada.
- ¿Y ahora que es lo que he dicho?
- ¡Nada! déjalo...
- Pero... ¿por qué estás tan molesta conmigo?
- ¡¿Molesta?! No, no... ¡estoy furiosa! ¡Nos haces venir aquí por tu obsesión por ese estúpido trabajo de lengua y no sabes hacer otra cosa que actuar como si todo te diese igual, como si no te afectara nada! Comienzas con tu actitud de " yo soy realista y no creo en las supersticiones" y me tomas por tonta...
- Pero yo no...
- ¡"Se realista, se realista" ! ¿Que ha pasado con todo eso de "¡Oooh! yo creo que en este mundo no hay nada claro y siempre va a haber algo por descubrir" ?
- Lo siento... - dijo mirando con la cabeza baja a un lado
- ¿sabes que? olvídalo... ahora ya estamos aquí metidos.
- Pero no quería... - un horrorizante grito en la planta baja de la casa lo cortó.
- ¡¡¡¡Aaaaaaaaahhhhhh!!!
- Que.... ¿que ha sido eso?- pregunté atemorizada.
- No lo sé... - dijo serio. Se acercó a mi.
- Crees que ha sido...
- ¿Mary? no... no creo, no estoy seguro.
- Shh... espera... -dije. La misma voz que habíamos oído chillar comenzó a sollozar y a llorar. Era la voz de una mujer, de una chica... entonces la reconocí.
- ¡Es Roma!- cogí a Javi del brazo y salí corriendo de la habitación. Entonces Javi encendió la linterna y comenzamos a bajar todos los escalones hasta llegar al último piso.
- ¿Dani? ¿Diego?- gritó Javi.
- ¡Javi!- escuché la voz de Diego. Javi consiguió enfocarlos con la linterna. Estaba Roma sentada en el suelo, apoyada contra la pared, Diego a su lado y Dani de pie.
- ¿Que ha pasado?- pregunté.
- Estabamos entrando en lo que parecía ser el cuarto de baño y sólo teníamos las luces de nuestros móviles. Entonces Roma ha apoyado la mano sobre algo afilado y se ha hecho un corte bastante profundo...- nos conestó Diego. Miré a Roma... estaba llorando contra la pared, apretando con fuerza la mano de la herida por tal de soportar el dolor. Corrí hacia ella y me arrodillé delante suyo.
- ¿Estás bien?
- Si, pero me duele...- dijo mientras intentaba contenerse las lágrimas. Tenía la mano ensangrentada.
- Deberíamos desinfectarle la herida, pero no tenemos nada... - dijo Dani. Entonces vino Javi a comprobarlo.
- Lo que tenemos que hacer es vendárselo con fuerza para que no le sangre más.
- Yo se lo vendaré.- dijo Diego. Desgarró un trozo de su camiseta y se lo envolvió con fuerza pero con cuidado.
- Ah...- exclamó Roma.
- Lo siento, ¿te he hecho mucho daño?
- No... tranquilo...
- ¿Y ahora qué?- preguntó Javi.
- No lo sé, todo esto es culpa tuya... - le dije. Bajó la cabeza y suspiró, y vi en su rostro reflejado sentimiento de culpa. Quizás me había pasado...

viernes, 30 de octubre de 2009

Cap.13 El Diario de Clara




El Diario de Clara



- ¿A quien?
- Pues a ella.- le señalé a Roma, que estaba todavía sentada escribiendo algo en la libreta.
- ¿A ella...?- me contestó.
- ¿Si, hay algún problema?
- No no... - dijo con tono irónico y sarcástico-solo que no la conocemos.
- Te recuerdo que yo me he chocado con ella en los pasillos.- dije como excusa.
- Chocarte con alguien no es "conocerle".
- Ya lo sé... pero es que me da pena que se quede sola, parece simpática y estoy segura de que no es tan rara como dicen...
- Está bien, está bien... pero deberemos contárselo a Dani y a Diego.- justo pasaban por al lado.
- ¿Contarnos el que?- dijeron los dos.
- Pues que yo había pensado que...
- SI!!- le cortaron- ya sabemos lo que nos querias decir... os hemos escuchado.
- Que cotillas... -dije
- Sólo queríamos ver si pasaba algo interesante...
- ¿Entonces, estáis de acuerdo?- preguntó Javi.
- Si, siempre y cuando sea Clara la que se lo pregunte.
- Está bien..- acepté. Me fuí a hablar con ella.
- Hola.- le dije.
- Hola...- respondió.
- ¿Tienes ya grupo para hacer el trabajo de castellano?
- Pues... no.
- ¡Perfecto!- dije- es que habíamos pensado en que podrías hacerlo con nosotros.
- ¿Vosotros?
- Si, Javi, Dani, Diego y yo.
- Está bien.- me sonrió
- ¡Bien! ahora solo nos queda saber sobre que hacemos el trabajo... ¿tienes alguna idea?
- Bueno, conozco algunas leyendas urbanas de por aquí...
- ¿En serio? un momento... - avisé a los chicos para que vinieran.
- ¿Y bien? vas a hacer el trabajo con nosotros?- preguntó Javi.
- Si- respondí por ella- y dice que conoce algunas de las leyendas urbanas de por aquí.
- ¿En serio? cuéntanos.- dijo Diego.
- Pues... conozco una que realmente da miedo. Supongo que todos habréis oido hablar sobre esa casa abandonada que hay en las afueras de la ciudad. Es muy antigua y a penas se aguanta en pie.
- Si,- dije- recuerdo que cuando era pequeña jugaba cerca de esa casa, había un extenso trozo de descampado, y solía ir los domingos por la tarde a jugar con mi hermano y con mis primos. Un día, jugando con mi prima, se nos cayó una muñeca al otro lado de la verja y, al intentar recuperarla vimos una sombra en una de las ventanas de la casa. Des de entonces no volvimos a jugar allí... supongo que fue cosa de nuestra imaginación.
- O no, dicen que está encantada...
- Lo típico - murmuró Dani. Roma lo ignoró.
- Según algunos cuentan, hace bastantes años, más o menos en el 1860, allí vivía la familia de un famoso médico de la época. Vivía con su mujer y su hija, Mary. Un día, su hija enfermó aparentemente de un constipado, pero con el tiempo, su salud empeoró y lo que fué un constipado, se convirtió en una enfermedad grave. Pero su padre no cosiguió descubrir de que se trataba. Una noche, ella ya no respiraba. El corazón no le latía. Entristecido, su padre la metió en un ataúd y la enterró en su jardín. Pero antes de despedirse para siempre, ató una cuerda a la mano del cadáver de su hija, y lo ligó a una campanita que colocó al lado de su lecho de muerte. Así, si por alguna razón su hija despertaba, él podría saberlo a través de el sonido de la campana y desenterarla. Y de esa manera, permaneció toda la noche al lado de la lápida, esperando a escuchar el tintineo de la campana con la esperanza de que su hija reviviera. Pero su mujer, también muy afectada por la trágica pérdida, no quiso consentir que su marido pasara la noche en vela, pasando sueño y frío.

Se lo llevó y lo hizo entrar en casa... A la mañana siguiente, se le congeló la sangre al ver, que la campanita que iba ligada a la mano de Mary, estaba en el suelo. Rápidamente, comenzó a cabar para desenterrar el ataud de su hija y sacarla. Pero, al abrirlo se horrorizó... Su hija seguía allí, muerta y fría, pero sus manos estaban ensangrentadas y observó que la tapa del ataúd estaba completamente rasgada, ensangrentada y con fragmentos de uñas clavadas en él.
La había enterrado viva.

Seguramente se volvió loca y murió. Dicen que des de entonces, su fantasma vaga por esa casa, y que incluso puedes imbocarlo.
- ¿Im.. Imbocarlo?- pregunté.
- Exacto. Debes colocarte en frente de un espejo, en una habitación oscura y pronucnciar su nombre tres veces mientras das tres vueltas sobre ti mismo. Entonces, su fantasma aparecerá en el espejo, y...
- Y...- dijimos.
- No lo sé, nadie lo sabe. Yo jamás lo he probado, tengo demasiado miedo, y si alguien lo ha hecho, no ha vivido para contarlo.- se me puso la carne de gallina, a mí y a todos.
- ¡Es perfecto!- dijo Javi, rompiendo el silencio.- quedaremos esta misma tarde en frente de la casa.
- ¿Que?- exclamé.
- ¿Te da miedo...?- me preguntó.
- No suelo ser muy supersticiosa, pero he de reconocer que sí...
- Tranquila, seguro que es sólo una leyenda... además, así nos aseguramos el diez.- me dijo.
- Está bien...- dije no muy convencida.
- ¡Bien! entonces nos vemos allí a las 18:30
- De acuerdo- dijimos todos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Cap. 12 El Diario de Clara

El Diario de Clara


Abrí la puerta y entré en casa corriendo. Pasé por delante del saló y escuché como mi madre me decía:
- ¿Que tal te ha ido Clara?
- ¡Lo siento mamá, pero ahora no puedo!- le dije mientras subía corriendo las escaleras. Me enceré en mi cuarto y me estiré encima de la cama. Comenzé a pensar en todo lo que había ocurrido aquella tarde, su casa, aquella embarazosa situación mientras él salía del baño, la lluvia, el parque, lo de Clara y Javi, su padre... y el abrazo. Habían pasado tantas cosas... demasiadas. Necessitaba alguien de confianza para contárselo todo. ¿Mi madre? No, ella no. Jamás hablábamos de chicos y me daba vergüenza hablarle de Javi, si lo hacía, debería contarle todo lo que había pasado, incluso lo de la ducha... por eso, de momento sólo contaba con mi cojín en forma de pato. Supongo que lo normal sería estar emocionada por haber conocido a Jorge Vidalves, es decir, el padre de Javi, pero percisamente eso no era lo que más vueltas daba por mi cabeza. Era la despedia, el abrazo... de ninguna manera me lo esperaba, me pilló desprevenida y cuando me rodeó con sus brazos... "buff" suspiré. Estaba a punto de explotar, y no tenía con quien desahogarme.
A la mañana siguiente, viernes, me levanté un poco más tarde de lo normal, y como muchos otros días, mi madre nos llevó al colegio furiosa porque llegaba tarde al trabajo. Iba a paso ligero por los passillos del insti, y al girar en una esquina me choqué con alguien por no mirar a donde iba. Las dos caímos al suelo como tontas.
- ¡Lo siento!- exclamé.
- Tranquila, la culpa es mía.- me dijo mientras se levantaba. Me dió la mano y me ayudó. Alcé la vista para mirarla. Era una chica más o menos de mi edad, rubia de ojos verdes y muy guapa. Llevaba una coleta a un lado y vestía de forma peculiar.
- ¿Estás bien?- pregunté.
- Si, si...
- No te había visto antes por aquí...
- Ah ya, es que he entrado a medio trimestre.- respondió.
- Ah pues encantada...- sonó el timbre - ¡huy, lo siento debo irme o llegaré tarde! Adiós!- y me fuí corriendo hacía mi clase. Justo ví cómo se cerraba la puerta, así que haciendo un "spring" llegué a tiempo para meterme en clase. La gente ya se estaba preparando para dar clase por lo que me dirigí hacia mi pupitre rápidamente, con una sonrisa mientras Javi me saludaba des de la mesa de al lado. Antes de sentarme me dí cuenta de que detrás de mi pupitre habian dos mesas más. "¿Pero para quién?" me pregunté. La profesora mandó callar.
- Antes de todo, me gustaría avisaros de que vamos a tener dos nuevas incorporaciones en esta clase durante la semana. La primera, va a ser la de la señorita Roma Maurel, de origen francés, y más tarde la de la señorita Andrea Lambourne, de origen español pero ascendencia Inglesa. Estoy segura de que va a ser interesante tenerlas a las dos en clase, así que espero que las recibáis como es debido.
Entonces todos comenzaron a hablar sobre ello. Escuché cosas como "Ah, si.. he oído que es muy rara" "No me extraña, incluso su nombre es raro! jajaja" "¿Sabéis algo sobre la inglesa?" "¡Que no, que es española!".
- ¿Tu sabías que iba a entrar alguien nuevo?- me preguntó Javi.
- No, pero creo que ya se quien es esa tal Roma...
- ¿La conoces?
- Me he chocado con ella al venir a clase.
- ¿Es... tan rara como dicen?
- Hombre, vestía de forma peculiar pero me ha parecido de lo más normal... un poco tímida quizás, como yo.-Llamaron a la puerta.
-Adelante. -dijo la profesora. Entonces, entró la chica con la que me había chocado hacía unos minutos.
- Chicos, quiero que le deis la bienvenida a Roma.-dijo. Roma se quedó quieta, agarrada a su bolsa, sorprendida y un poco asustada por ser el centro de atención en su primer día de clase... por desgracia, sabía cómo se sentía. Miró a la profesora y ésta, señalándole los dos pupitres de detrás nuestro le dijo:
- Puedes sentarte allí, al fondo de todo.
Comenzó a caminar, y al verme me sonrió y me dijo "hola" en voz baja. Le contesté con una sonrisa. Miré detrás mío y ví como colgaba su bolsa en la silla y sacaba los libros. Me daba pena que se sentara sola... Justo antes del recreo, al terminar la clase de castellano la profesora anunció:
- Como todos sabréis, éste fin de semana es Hallowen...- al pronunciar esa palabra todos comenzaron a hablar de nuevo.- Ejem, no he terminado...- se callaron - bien, pues como deberes para el lunes quiero que, por grupos, me hagáis un trabajo de expressión escrita sobre algo relacionado con Halloween: el origen de esta fiesta, una leyenda urbana... puede ser inventado, pero ha de ocupar como mínimo 3 hojas. Los grupos deberán ser de 5 personas y quiero que vengáis esta tarde a mi despacho para informarme sobre los grupos y el tema que trataréis. Este trabajo puntuará para la media de trimestre, y los que saquen mejor nota obtendrán un punto positivo.- sonó el timbre y todos se levantaron de la silla.
- Podemos hacerlo tú, Dani, Diego y yo... ¿quieres?- me preguntó Javi.
- Si pero... entonces solo somos 4- le dije.
- Ya, ese es el problema...
- Creo que ya se a quien podemos preguntarle... -le dije.

domingo, 18 de octubre de 2009

Cap. 11 El Diario de Clara

El Diario de Clara
Al llegar, nos metimos rápidamente bajo el porche y Javi abrió la puerta.
- ¡Javier!- gritó su madre.- Ya estaba preocupada por vosotros, ha comenzado a llover y...
- Mamá estamos bien...- le contestó él.
- ¡Pero si estáis empapados! y.... ¿y Choc?- preguntó.
- No lo sabemos...- respondió con la cabeza baja.
- ¿Como?
- Se perdió en el parque. Lo buscamos, pero entonces se puso a llover y...
- Entiendo.... no te preocupes, seguro que mañana lo encontraremos.- le consoló. Él suspiró.- Pero será mejor que os cambiéis de ropa si no quereis costiparos.
- No se preocupe, yo estoy bien así.- dije.
- ¿Bromeas? ¡pero si estas calada!- me dijo Javi.
- Da igual, no tengo nada que ponerme...
- Mmm... puedo dejarte una camiseta. Te irá un poco grande, pero servirá.
- Y yo puedo dejarte unas medias que tengo.- me dijo su madre.
- Gracias.
- De nada, mujer. Subid a arriba, yo te traeré las medias en cuanto pueda.
- De acuerdo.
- Ah, y por cierto, puedes tutearme y llamarme Marga.- me dijo, le sonreí.
Al poco rato de entrar en la habitación de Javi entró su madre, o debería decir Marga, con las medias.
- Espero que te vayan bien.
- Muchas gracias. - se fué.
- Ten, te doy esta camiseta y... unos calcetines. Puedes cambiarte en el baño y secarte.
-...
- ¡Tranquila, están limpios!
- Jaja- Me metí en el baño, me sequé con una toalla y me puse las medias, la camiseta y los calcetines. Al mirarme al espejo me encontré rara, la camiseta me iba realmente larga. "Que ridícula" pensé. Me daba un poco de vergüenza salir así, pero finalmente me decidí. Al verme, Javi se me quedó mirando un par de segundos y luego soltó:
- Te queda bien.
- ¿E... En serio?
- No. jaja...
- ¡Oh!- le dí con la ropa mojada.
- ¡Eh! era una broma... estas bien.
Entonces se me ocurrió sacar mi móvil del bolsillo del pantalón mojado y comprovar que funcionaba. Miré la hora: 22:10
En cualquier momento podía llegar el padre de Javi. Y fué como si el destino me hubiera leido la mente, porqué justo en ese momento se escuchó el sonido de una puerta cerrándose que venía des del piso de abajo.
- Es mi padre.- me dijo Javi.
- Buf... que emoción.- dije mientras intentaba tranquilizarme.
- No sé porqué le das tanta importancia...
- No lo entiendes. Para tí sólo es tu padre, pero para mí es... es quien me puede abrir paso en el mundo de la canción.
- Así que es por eso por lo que has aceptado para quedarte a cenar...
- ¡¿Qué?¡ No, no, no... para nada, lo he hecho porque me apetecía, pero debes entenderlo, yo...
- Está bien, pero quiero que cuando lo veas lo trates como a mi padre, no como al presentador de televisión.
- Lo intentaré.
- ¡Chicos a cenar!- gritó su madre des de abajo. Bajamos, yo seguí a Javi. Pasamos por el salón, bajo uno de los arcos que había al fondo de la sala y al girar, ya estabamos en el comedor. Era una sala ámplia, pero alargada con un gran ventanal al fondo y una típica mesa de comedor en el centro. Todo estaba decorado con detalles de madera y un poco de oro. Había otra chimenea encendida. Entonces le reconocí, era él. El mismo que presentaba y juzgaba a las estrellas de mi programa.
- Hola papá.- se acercó Javi y le dió un abrazo.
-Hola.- me miró con cara confusa. Me sentí ridícula porqué llevaba puesta una camiseta de su hijo y unas medias de su mujer.
- Emm.. esta es Clara papá, una amiga.
- Hola, encantada.- me acerqué. Él se quedó parado delante mío observándome.
- Clara... -quedó pensativo- Igualmente. ¡Vámos siéntate, como si estuvieras en tu casa!- bien, le sonreí. Todos tomamos asiento. La mesa estaba impecablemente puesta, con cubiertos de plata, platos de porcelana y unas flores en el centro. Marga comenzó a servir el primer plato, sopa caliente, justo lo que necesitaba después de lo de la lluvia. Entonces Javi se aclaró la garganta:
- Papá...
- ¿Si?
- Esto...- me miró- resulta que esta tarde hemos ido a pasear a Choc por el parque y parecía que iba a llover...
- Ya me lo ha contado mamá.- le cortó.- no creo que debas preocuparte por él, seguro que esta bien, lo encontraremos.- Marga fue a por el segundo plato, carne con bechamel.
- Bueno, cambiando de tema, ¿que tal te ha ido el examen de Sociales?- preguntó Marga.
- Eh, bien. No estoy muy seguro de... - se paró de repente.
- ¿Que ocurre?- le preguntó Marga. Entonces salió corriendo del comedor. Ninguno entendíamos que era lo que pasaba, hasta que le oímos gritar:
- ¡¡És él!! jaja!- entonces fuimos hasta la entrada. Estaban él, y Choc.- ¿Has encontrado el camino a casa, eh?- le dijo mientras lo abrazaba. Se le veía muy contento de volverlo a ver.
- ¡Parece que vamos a tener que lavarte! - dijo Marga. Después del reencuentro terminamos de cenar, y yo me tomé una manzana de postre.
- Ya són las 22:43, creo que ya va siendo hora de llevarte a casa.- me dijo.
- Está bien.- subí para cambiarme de nuevo. La ropa seguía húmeda, pero no había más remedio. Justo antes de salir Marga dijo:
- Jorge, Javi, nosotras nos vamos.
- Espera, yo os acompaño.- dijo Javi, nos sonreímos.
- Me encataría acompanyaros, pero tengo demasiado trabajo... espero que te lo hayas pasado bien, Clara.- dijo Jorge.
- Gracias.- salimos de casa y entramos en el coche. Seguía lloviendo, pero menos. Me pasé el trayecto observando las gotas que quedaban en el cristal de la ventanilla.
- Ésta es. -dije al pasar enfrente de mi casa.
- Parece acojedora...- dijo Javi.
- Lo es.- afirmé.- Bueno, muchas gracias por la cena y por traerme. Buenas noches.-dije justo antes de abrir la puerta del coche.
- Espera, te acompaño hasta la puerta.- Rápidamente nos metimos bajo el porche de mi casa.
- Bueno, creo que será mejor que no haga esperar a mi madre así que... muchas gracias.- le dije.
- De nada.- me sonrió.
- Buenas noches...
- Buenas noches.- nos quedamos el uno delante del otro sin saber que hacer, hasta que él me dió la mano.
- Hasta mañana.- dijo. Le dí la mano.
- Hasta mañana.- y me dirigí hacia la puerta de casa. Estaba a punto de meter las llaves y...
- ¡Espera!- me dijo. Me giré.
- Creo que deberíamos despedirnos de la manera adecuada...- no sabía a qué se refería.
- ¿Como...?- entonces me agarró por la cintura y me apretó contra él con fuerza. Me rodeó con sus brazos y me abrazó. Al primer instante no supe como reaccionar, pero luego respondí, coloqué mis brazos a su alrededor y me hundí en su pecho. Duró unos 6 segundos, pero fué cómo si durara horas. Finalmente nos separamos el uno del otro y nos dijimos:
- Buenas noches.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cap. 10 El Diario de Clara

El Diario de Clara

Me acerqué de nuevo a la cama y me senté.
- ¿A que hora soléis cenar?- pregunté.
- Bastante tarde, normalmente sobre las 22:00 o 22:30
- ¿Y eso?
- Porqué esperamos a que mi padre venga a casa.
- Ah claro... ¿eso significa que esta noche conoceré a tu padre?
- Si.
- ¡Ah, que ilusión! Voy a conocer al presentador de mi programa favorito!
- ¿Jóvenes talentos es tu programa favorito?
- Si, lo veo des de muy pequeñita y siempre soñaba que yo salía en él...
- ¿Realmente te apetece ganar, no?
- Si... pero, ya se que a tí no te convence mucho la idea de que...
- Mira,- se me acercó -mientras hagas lo que de verdad quieres hacer estaré de acuerdo, te apoyaré, pero debes prometerme que no me harás lo mismo que ella, que no vas a traicionarme. - Jamás, lo juro.
- Bien.- me sonrió.- Bueeeno...- dijo mientras se levantaba- tenemos 2 horas para hacer lo que queramos! así que... ¿que te apetece hacer?
- Pueees...- miré a mi alrededor - no sé, aquí hay tantas cosas para hacer...
- ¡Ya sé!- dijo entusiasmado.
- Oh, no... ¿no irás a salir corriendo otra vez?
- ¡Ven conmigo!- me agarró de la mano y de un tirón me levantó para salir corriendo. Bajamos las escaleras y cruzamos la casa, hasta llegar a un balcón de cristal que daba al jardín. Pasamos por delante de la piscina, aunque no me dió mucho tiempo de fijarme, pero era muy grande. Entonces nos paramos en medio del césped y me dijo:
- Tu quédate aqui, tengo que presentarte a alguien...- y comenzó a gritar - ¡Choc! ¡Ven Choc!¡Vamos! ¡Corre!
-¿Choc?- entonces vi como un perro marrón se acercaba corriendo a Javi. Javi se agachó para felicitarle.
- ¡Muy bien! Muy bien, buen chico... - dijo mientras lo rascaba y lo abrazaba - jaja, te gusta que te haga mimos eh?- Jamás le había visto de esa manera. A penas le vi junto a él, pero podía asegurar que le encantaba ese perro.
- Bueno Clara, éste es Choc. - dijo señalándome al perro. El me vino corriendo y comenzó a saltarme.
- Hola Choc- le dije- encantada de conocerte.- me agaché para acariciarle yo también.
- ¡Ah, tranquilo! no me chupes! jaja- grité mientras él me relamía toda la cara.
- Eso es porque le gustas- dijo Javi mientras se hagachaba de nuevo - por alguna razón está
bastante nervioso.
- Será porque huelo a mi perro.
- Suponía que tendrías un perro, tienes pinta de que te gustan los animales.
- ¡Me encantan! y... porqué le llamastes Choc?
- ¿No es obvio? Míralo, es totalmente marrón chocolate... eh que si?
- Haha- me reí. Allí, con su perro al lado, se comportaba como un niño con su mejor amigo. Era
tan... inocente.
- ¿Quieres que lo saquemos?
- ¿Ahora? pero si ya casi es de noche...
- Tranquila, mis padres me dejan, y además este barrio es muy tranquilo...
- Está bien.- le dije con una sonrisa. Le pusimos la correa a Choc y salimos de casa.
- ¿Dónde sueles llevarle a pasear?
- A un parque que hay por aquí cerca... -me respondió. Llegamos al parque, tenía una fuente en medio, unos cuantos bancos y árboles al rededor. Parecía bastante bonito, pero ya era de noche y toda la luz que había era la de la fuente y alguna que otra farola, por lo que no pude fijarme mucho. Javi le soltó la correa a Choc.
- Siempre le dejo andar suelto por el parque. -me dijo - Esto... ¿quieres sentarte?- me señaló el banco.
-Ah, claro... - nos sentamos los dos juntos, pero no sabíamos que decir ni sobre que hablar. Yo miraba como Choc, moviendo la cola continuamente, se subía a la fuente y bebía agua. Entonces se me ocurrió mirar al cielo. Me hubiera gustado decir "que noche tan bonita", pero por desgracia, el cielo estaba completamente cubierto por nubes. Entonces suspiré, y vi como mi aliento se convertía en vapor. Tenía las manos y la punta de la nariz fría.
- Como se nota que se acerca el otoño...- dije.
- Si, además el ambiente aquí siempre es un poco húmedo... ¿Tienes frío?- me preguntó.
- No, no... sólo era un comentario.- dije. En realidad tenía un poco de frío, pero no quería preocuparle. Entonces vimos cómo un relámpago iluminaba el cielo por un instante, y escasos segundos después se escuchó el estruendo.
- Creo que vamos a tener que irnos, parece que se acerca una tormenta. - dijo Javi.
- Espero que no nos pille de camino a tu casa... - dije. Entonces él se levantó y comenzó a llamar a Choc.
- ¡Ven! ¡Choc ven! Corre!... ¿Lo ves por alguna parte?
- No... antes estaba bebiendo de la fuente...
- Que raro, jamás se ha escapado... lo mejor será que lo busquemos.
- De acuerdo.- entonces los dos nos adentramos en un pasadizo de árboles. Estaba oscuro y húmedo, a penas veía dónde pisaba.
- ¡Choc! Choc! Ven!... ¿Ves algo?- me preguntó.
- No... espera, creo que le he oído...- me quedé en silencio unos instantes. - ¡Si, vinene de allí!- corrí hacia los árboles.
- ¡No, vuelve! Vas a perderte!- me chilló.
- ¡Tranquilo! Este parque no es tan grande!- corrí entre los árboles en busca de algún otro sonido.- ¡Choc! Ven!- no obtuve respuesta. Entonces noté que estaba comenzando a llover, pero seguí corriendo.- ¿Choc?- nada, no logré encontrarlo, ni tampoco sabía dónde estaba yo... miré a mi alrededor para intentar orientarme, pero no conseguí ver nada con la oscuridad de la noche. Entonces escuché unos crujidos en la hierba... me asusté.
- ¿Quien anda ahí?- pregunté. Todo lo que escuché fue el eco de mi voz. Los pasos cada vez eran más rápidos, y más cercanos.- ¿Javi?- pregunté. Los latidos de mi corazón cada vez eran más fuertes, y noté como un escalofrío me recorría la espalda. Entonces unas manos me agarraron de los hombros con fuerza y me estiraron hacia atras.
- ¡Ah!- chillé. -¡¡Déjame!!
- Shhhh... tranquila, soy yo.
- ¡Ah, Javi!- dijé aliviada y asustada.
- ¿Como se te ocurre? ¡Te dije que te quedaras allí!- parecía hasta enfadado.
- Lo siento...
- Mhhh... da igual, vámonos o nos quedaremos empapados.
- ¿Pero, y tu perro?
- Ya aparecerá, es demasiado cobarde para decidir quedarse aquí solo.
- Pero...
- Déjalo.-me cortó. Salimos de entre los árboles y llegamos hasta la fuente. Al salir del parque comenzó a llover muy fuerte, por lo que fuimos corriendo el resto del camino hasta su casa, aunque los dos ya estábamos completamente empapados.